
La envidia, uno de esos males de la humanidad que me ponen los pelos de punta. Un inusual sentido de que somos personas con errores y que no todo lo hacemos perfecto, es algo común en la blogósfera. Se puede manifestar de varias maneras como la idolatría desmedida, en cuyo caso es una envidia sana por así decirlo, o por supuesto el lado menos amable, ese que a muchos no nos gusta ni tocar. Los trolls son generadores espontáneos de la envidia y aparecen solamente en los blogs más famosos, con mensajes ideológicamente opuestos a los descriptos por el autor. Son personas que no aguantan las ganas de decirle de mala manera al blogger de turno lo equivocado que está, en unas inmensas ganas de explotar y expresarse con palabrerío inadecuado. Ahora yo me pregunto a qué se deberá esa envidia que nos carcome…a pensar en cómo esa persona puede llegar a posicionarse donde está y no nosotros, o simplemente al lamento boliviano de analizar cada palabra de un tipo que escribe cómodo desde el living de su casa, sentado en un sofá con una laptop en la falda.
Particularmente uno de mis cualidades es no ser envidioso, no me importa si mi mejor amigo tiene una 4×4, un piso completo al lado del río o un celular último modelo, las cosas materiales son solamente eso y se pueden conseguir si uno pone empeño en eso. Tampoco esperes que te haga una fiesta porque te compraste la 4×4, el piso completo y el celular porque no lo voy a hacer, justamente porque me tiene sin cuidado. Sin embargo hay un pequeño dilema existencial que me carcome el cerebro: Ser Original (Be Original). Si hay algo que no tolero es la copia barata y es algo que me saca de las casillas. Tampoco soy el dueño del mundo como para pensar que alguien me tomó de ejemplo pero al menos si es bastante obvio que así fue…decilo, con eso basta.
Vuelo un poco y analizo el por qué de la envidia…esa que nos lleva por malos caminos y que nos convierte en bloggers detestables. O será que esa envidia se transforma de un momento a otro en un instinto mortal de querer ganarnos una pizca de poderío de la blogósfera, ese lugar tan subrealista que sólo existe en nuestras mentes. Porque en realidad, mis queridos amigos, la única manera de que exista es teniendo nodos perfectos, y el ser humano como sabemos no lo es. Alguno en algún punto se extralimitó en su egocentrismo o elevó su posicionamiento a tal punto, que otros dejaran de mirarlo como antes. Es por eso que la idea de red distribuida que plantea De Ugarte es una utopía, imposible de hacer realidad al 100% bajo ningún tipo de contexto.
Claro que hay una realidad y es la manera de escribir, lo que me lleva a pensar en varios bloggers que tienen una larga data de trolls en la espalda. La razón es simplemente la forma en que se expresan al público, aunque por otro lado después uno chatea con ellos y son bastante diferentes a lo que parecen. Ahí le siguen los críticos empedernidos, que en afán de querer buscar la paz en el mundo empiezan a tirar mierda a todos, encontrando cada pequeño defecto cuestionable en los blogs más famosos de la red (este no es un ejemplo de ello xD).
En definitiva es posible ver con mala cara a un blogger y no por eso ser envidioso o dejar comentarios típicos de troll en su bitácora. De todas formas todo esto me remite al famoso post “No soy Blogger” de Marina Torchiari…y que me deja pensando…¿Ser blogger es tener un blog? y en algo peor aún…”¿Tener un blog famoso significa que somos bloggers?” o “¿Cualquiera está preparado para ser blogger?“.
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