Primeras impresiones de Lively

Google sale a vender al mundo su metaverso con una idea en mente, darle un espacio en tres dimensiones a la gente para relacionarse y compartir nuevas experiencias. De todas maneras mi primeras horas con Lively distan bastante de ser buenas. Primero y principal es la interfase menos intuitiva que he probado hasta ahora, con avatares que se mueven bajo el efecto del Drag & Drop, casi como si fueran iconos en la pantalla y no personajes en 3D.
Llama la atención la falta de realidad en este mundo, que se parece más al país de los Looney Toones que a un metaverso en tres dimensiones. Los espacios a visitar no son islas como en Second Life sino habitaciones que no tienen ningún tipo de conexión con otras, salvo por nuestra lista de contactos.
De todas maneras no todo es negro en este mundo. El punto a favor es que casi todo es gratis. Desde hacer nuestra propia habitación privada, invitar amigos y embeberla en nuestro blog para que todo el mundo la visite, hasta la vestimenta de nuestro avatar. Hay que entender que todo lo que vemos en este mundo no lo hacen los usuarios sino un grupo elegido por Google para tal fin, tal vez para evitar que la cantidad de objetos disponibles se les salga de control.
En definitiva vemos que Lively por el momento se encuentra a años luz de Second Life pero tiene la base para ir mejorando poco a poco. Una interconexión entre habitaciones (resulta tedioso salir de la interfase para entrar en otra) junto a la posibilidad de creación de objetos, seguramente le dará el as en la manga. Mientras, sólo se trata de un chat en 3D pesado y limitado.
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